¿Quién se atreve?

Sin música, sin libros, sin el WhatsApp. En silencio.

¿Quién se atreve?

Sin los tuyos. Sin el olor de  casa conocido.

¿Quién se atreve?

Sólo con tu respiración, con los sonidos de la naturaleza. Con tus pensamientos, emociones y sensaciones.

Somos unos artistas del escaqueo. Somos los mejores espantando la cotidianidad.

Exhalamos insatisfacción por todos los poros de la piel. Pero la aromatizamos con perfume y ropa. Ya nos va bien. Insatisfacción aséptica, de esa que no huele nada… pero duele, ¿no?

Restaurantes, cines, compras, vacaciones, viajes… Todo para cubrir mi desasosiego.

Abúrrete de ti. Descubre. Descubre tus pensamientos recurrentes. las emociones a las que estamos enganchados, los resortes automáticos frente a las sensaciones desagradables.

Y aguántate. No hay salida, no tienes escapatoria. Sin marcha atrás. Eso que ves eres tú en ese momento y si no te paras con ánimo de explorarte no te vas a conocer.

Conócete, aunque no te gustes, aunque te caigas fatal.  Acepta que todos somos como la media. Unos escaqueados.

¿Quién se atreve?

Ilumina tus trampas mentales. Despeja la X, y después la Y. Todo el abecedario si tus entrañas se  revuelven.

Nos llenamos la boca con nuestros procesos de crecimiento personal, con los cursos que hacemos para ser mejores y alcanzar la felicidad, sabiendo que es una trampa más. ¡Ni de coña!

Asqueáte de ti. Obligado. Oblígate a mirarte en el espejo. No pierdas el tiempo en limpiarlo previamente, así con todas sus marcas, polvos y desgastes del tiempo. Y sabrás… sabrás que  al final no somos nada, porque lo somos todo.  Tristeza y alegria, enojo y paz,  miedo y amor.

Y después ACÉPTATE. Con mayúsculas.  Es lo único que va a hacer que muevas el culo del sofá, lo único que va a conseguir que te rompas los dientes detrás de tus sueños.

¿Quién se atreve?

Conocerás tu olor.

 

¡FELIZ SEMANA!